1.3.- Religión

Las leyendas aseguran que los aztecas vinieron a México aceptando el consejo que les dio su dios Huitzilopchtli, quien tomaba la forma de un pájaro colibrí para hablarles. Les dijo que se fueran a otro lugar donde encontrarían un águila devorando una serpiente sobre un nopal. Al emprender su viaje encontraron los lagos del centro de México y en ellos lo que les había pedido su dios que encontraran. Allí se quedaron y levantaron su gran ciudad, Tenochtitlán.
Centrándonos en la religión eran politeístas, aunque no rendían culto a todos los dioses en los creían, solo lo hacían con unos cuantos, que eran los más importantes todo se basaba desde la creación del mundo.
Ellos tienen la idea de que el mundo ha sido creado y destruido cuatro veces por los dioses. La creación de los mundos se debía  que como en casi todas las religiones los dioses querían a alguien que les adorara; y la destrucción del mundo se debía a que la gente no vivía como se les había ordenado. El primer mundo fue destruido por enormes huracanes, el segundo por inundaciones, el tercero por una lluvia de fuego, y el cuarto por unas fieras salvajes. Después habían decidido dejar todo en tinieblas y no volver a crear el mundo, aunque al final optaron por hacer otro intento para ello, un dios se arrojó al fuego y se convirtió en sol, mientras otros hicieron lo mismo para transformarse en estrellas, lunas, etc. Surgió así el último mundo, el cual sería destruido igual que los otros por un gran desastre; un terremoto que daría fin a la civilización cuando la humanidad volviera desobedecer a los dioses, todo comenzaría cuando el sol perdiera la fuerza y se apagara.

Así los aztecas asumieron el papel de ser los salvadores de la humanidad teniendo una religión muy disciplinada y ofreciendo sacrificios, entre ellos el más importante que obviamente era el humano, esto era para satisfacer a los dioses y que ellos estuvieran felices con los humanos pues la sangre humana  era el alimento del sol, y con esto 
evitarían que perdiera fuerza y se apagara.


Los dioses más importantes son:

Huitzilopochtli: dios de la guerra, la sabiduría y el poder, lo identifican con la serpiente. Precursor del verano, la estación de los relámpagos y la fertilidad. Se le honraba en el decimoquinto mes azteca, en una ceremonia en la que el sacerdote atravesaba con una flecha una masa preparada con sangre de personas sacrificadas para tal ocasión.
  
Tezcatlipoca: Era una de las deidades principales y representante del principio de dualidad. Portaba un espejo en el que se reflejaban los hechos de la humanidad. Divinidad aérea y llegó a asociarse posteriormente con la fortuna y con el destino de la nación azteca. La fiesta más importante consagrada a Tezcatlipoca era el Tóxcatl, que se celebraba en el mes quinto. 

Quetzalcóatl: “la serpiente emplumada”. Padre de los toltecas.
 Está relacionado con la enseñanza de las artes y, por tanto, actúa como introductor de la civilización. Sus devotos, para venerarlo, se sacaban sangre de las venas que están debajo de la lengua o detrás de la oreja y untaban con ella la boca de los ídolos. La efusión de sangre sustituía el sacrificio directo.

Tláloc: dios de la lluvia, casado con Chalchiuhtlicue, diosa del agua, a la que se solía representar con la imagen de una rana, y con la que tuvo muchos hijos: los tlalocas o nubes. Vivía en un paraíso de aguas llamado Tlalocan, donde iban los que habían muerto en inundaciones, fulminados por un rayo o enfermos de hidropesía, que allí disfrutaban de una felicidad eterna. Le ofrecían niños y doncellas en sacrificio. Los campesinos, en previsión de sequías, hacían fabricar ídolos a imagen de Tláloc y los veneraban ofrendándoles maíz y pulque.

Chicomecoátl:  La diosa principal  de la agricultura, otra forma de la deidad del agua, Chalchiuhtlicue. Su festival se celebraba entre junio y julio, cuando la planta del maíz había madurado completamente

Cinteotl:  Otro dios relacionado con la agricultura, se identificaba con partes del maíz..


Xolotl: dios del lucero de la tarde, representaba las formas ascendentes y descendentes del fuego. Dios monstruoso, aparece en algunas de sus representaciones con las cuencas de los ojos vacías porque, según la leyenda, al sacrificarse los dioses para dar vida al nuevo Sol, se puso tan triste y lloró tanto que los ojos se le cayeron de las órbitas. 


Tlazolteotl: diosa de la inmundicia, la lujuria y el deseo, absolvía a los fieles de sus faltas o pecados; representaba la basura, el abono y, por tanto, la fecundidad de la tierra. 


Mictlantecuhtli: dios de las tinieblas y la muerte. Vivía en una región del Mictlán, en el Ombligo de la Tierra; a este lugar iban los muertos que no merecían ninguno de los diversos grados de cielos, y su castigo era el tedio.




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