Las leyendas aseguran que los aztecas vinieron
a México aceptando el consejo que les dio su dios Huitzilopchtli, quien tomaba
la forma de un pájaro colibrí para hablarles. Les dijo que se fueran a otro
lugar donde encontrarían un águila devorando una serpiente sobre un nopal. Al
emprender su viaje encontraron los lagos del centro de México y en ellos lo que
les había pedido su dios que encontraran. Allí se quedaron y levantaron su gran
ciudad, Tenochtitlán.
Centrándonos en la religión eran politeístas,
aunque no rendían culto a todos los dioses en los creían, solo lo hacían con
unos cuantos, que eran los más importantes todo se basaba desde la creación del
mundo.
Ellos tienen la idea de que el mundo ha sido
creado y destruido cuatro veces por los dioses. La creación de los mundos se
debía que como en casi todas las
religiones los dioses querían a alguien que les adorara; y la destrucción del
mundo se debía a que la gente no vivía como se les había ordenado. El primer
mundo fue destruido por enormes huracanes, el segundo por inundaciones, el
tercero por una lluvia de fuego, y el cuarto por unas fieras salvajes. Después
habían decidido dejar todo en tinieblas y no volver a crear el mundo, aunque al
final optaron por hacer otro intento para ello, un dios se arrojó al fuego y se
convirtió en sol, mientras otros hicieron lo mismo para transformarse en
estrellas, lunas, etc. Surgió así el último mundo, el cual sería destruido
igual que los otros por un gran desastre; un terremoto que daría fin a la
civilización cuando la humanidad volviera desobedecer a los dioses, todo
comenzaría cuando el sol perdiera la fuerza y se apagara.
Así los aztecas asumieron el papel de ser los
salvadores de la humanidad teniendo una religión muy disciplinada y ofreciendo
sacrificios, entre ellos el más importante que obviamente era el humano, esto
era para satisfacer a los dioses y que ellos estuvieran felices con los humanos
pues la sangre humana era el alimento
del sol, y con esto
evitarían que perdiera fuerza y se apagara.
evitarían que perdiera fuerza y se apagara.
Los dioses más importantes son:
Huitzilopochtli: dios de la guerra, la sabiduría y el
poder, lo identifican con la serpiente. Precursor del verano, la estación de
los relámpagos y la fertilidad. Se le honraba en el decimoquinto mes azteca, en
una ceremonia en la que el sacerdote atravesaba con una flecha una masa
preparada con sangre de personas sacrificadas para tal ocasión.
Tezcatlipoca: Era una de las deidades principales y
representante del principio de dualidad. Portaba un espejo en el que se
reflejaban los hechos de la humanidad. Divinidad aérea y llegó a asociarse
posteriormente con la fortuna y con el destino de la nación azteca. La fiesta
más importante consagrada a Tezcatlipoca era el Tóxcatl, que se celebraba en el
mes quinto.
Quetzalcóatl: “la serpiente emplumada”. Padre de los
toltecas.
Está relacionado con la enseñanza de las artes y, por tanto, actúa
como introductor de la civilización. Sus devotos, para venerarlo, se sacaban
sangre de las venas que están debajo de la lengua o detrás de la oreja y
untaban con ella la boca de los ídolos. La efusión de sangre sustituía el
sacrificio directo.
Tláloc: dios de la lluvia, casado con Chalchiuhtlicue, diosa
del agua, a la que se solía representar con la imagen de una rana, y con la que
tuvo muchos hijos: los tlalocas o nubes. Vivía en un paraíso de aguas llamado
Tlalocan, donde iban los que habían muerto en inundaciones, fulminados por un
rayo o enfermos de hidropesía, que allí disfrutaban de una felicidad eterna. Le
ofrecían niños y doncellas en sacrificio. Los campesinos, en previsión de
sequías, hacían fabricar ídolos a imagen de Tláloc y los veneraban
ofrendándoles maíz y pulque.
Chicomecoátl: La diosa principal de la
agricultura, otra forma de la deidad del agua, Chalchiuhtlicue. Su festival se
celebraba entre junio y julio, cuando la planta del maíz había madurado
completamente
Cinteotl: Otro dios relacionado con la agricultura, se
identificaba con partes del maíz..
Xolotl: dios del lucero de la tarde, representaba las formas
ascendentes y descendentes del fuego. Dios monstruoso, aparece en algunas de
sus representaciones con las cuencas de los ojos vacías porque, según la
leyenda, al sacrificarse los dioses para dar vida al nuevo Sol, se puso tan
triste y lloró tanto que los ojos se le cayeron de las órbitas.
Tlazolteotl: diosa de la inmundicia, la lujuria y el deseo,
absolvía a los fieles de sus faltas o pecados; representaba la basura, el abono
y, por tanto, la fecundidad de la tierra.
Mictlantecuhtli: dios de las tinieblas y la muerte. Vivía
en una región del Mictlán, en el Ombligo de la Tierra; a este lugar iban los
muertos que no merecían ninguno de los diversos grados de cielos, y su castigo
era el tedio.









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